Categoría: Panificación Integral

Alimentación saludable

2 Comments

Alimentación saludable

Una alimentación saludable es aquella que aporta todos los nutrientes esenciales y la energía que cada persona necesita para mantenerse sana.

Una persona bien alimentada tiene más oportunidades de:

  • Desarrollarse plenamente
  • Vivir con salud
  • Aprender y trabajar mejor
  • Protegerse de enfermedades.

La alimentación variada asegura la incorporación y aprovechamiento de todos los nutrientes que necesitamos para crecer y vivir saludablemente.

Más allá de las características individuales de cada persona, y más allá de que la genética juega un rol principal en la predisposición a tener ciertas patologías, la incorporación de hábitos alimentarios saludables y un estilo de vida activo puede favorecer un camino libre de enfermedad.

Es importante separar el concepto de nutrición del de alimentación, ya que éste se refiere al acto consciente y al modo de ingerir alimentos. Una buena alimentación proporciona el combustible necesario para que el cuerpo pueda funcionar correctamente dependiendo de cuales sean las tareas a realizar. Por este motivo, la alimentación se considera adecuada y saludable siempre y cuando se adapte a las necesidades y gasto energético de cada individuo.

Alimentarse bien es uno de los caminos más seguros para proteger y mejorar la salud. Cada día se seleccionan y eligen alimentos que pueden estar condicionando el estado de salud de un individuo. Las alteraciones y enfermedades se relacionan con desequilibrios en la alimentación, ya sea por exceso (en el caso de obesidad, hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes, ciertos tipos de cánceres como el de mama, colon, próstata) o por defecto (carencias de vitaminas y/o minerales, entre otros).

 Una alimentación saludable es aquella que contiene una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes y antioxidantes, presentes en frutas y verduras, con una adecuada selección de grasas, baja en azúcar y moderada en sodio. Pero como casi todo, estos hábitos nutritivos deben ser aprendidos desde la niñez.

El sabor salado, por ejemplo, es un sabor aprendido. Es un aspecto que los adultos deben considerar al momento de incorporar sal tanto en sus dietas como en la de los niños. Priorizar la selección de alimentos frescos es el primer paso para minimizar el consumo de alimentos salados y evitar salar la comida antes de probarla es el segundo.